Durante la residencia fui desarrollando una investigación sobre la transformación de distintos materiales y la relación entre elementos artificiales y orgánicos. A través de metacrilato, cerámica, pigmentos, reflejos, objetos intervenidos y elementos naturales, las piezas exploran estados de cambio y transformación donde la materia, la luz y el espacio dejan de comportarse de manera fija.
El proyecto surgió como parte de un ritual de relación con la naturaleza, de pensarla no como un recurso pasivo, sino como una presencia que modifica la manera de tocar, intervenir y transformar la materia en tensión con materiales artificiales.
La arcilla, por ejemplo, aparece como un material sagrado. Mi búsqueda se orienta a encontrar maneras de combinarla y adaptarla para honrarla como merece. A partir de esta premisa, los materiales naturales comienzan a dialogar con los artificiales. En un mundo donde lo sintético avanza de manera exponencial, resulta esencial volver al origen y a la raíz que vinculan a la humanidad con lo natural.