La muestra es el resultado de diferentes intervenciones con proyección móvil en el espacio público, tomando como base temática al Gran Grigotá y a la Fundación de Santa Cruz de la Sierra.
Las obras realizadas en el marco de la Residencia Kiosko abordan entonces, diálogos con la historia atemporal y reflexiones sobre el pasado histórico y la identidad cruceña, a través del encuentro simbólico entre Grigotá y la Santa Cruz de la actualidad, transformada en un lugar muy diferente y distante de la tierra que él protegió. Esta representación visual pone en cuestionamiento el deterioro del hábitat, la convivencia social y la relación con los pueblos indígenas, al tiempo que refleja la desconexión entre la ciudad contemporánea y el legado histórico de los pueblos originarios. La obra utiliza la figura de Grigotá como un espejo para la sociedad actual, invitando al público a cuestionar cómo Santa Cruz, en 2025, ha cambiado desde los ideales de abundancia y respeto hacia la naturaleza hacia diferentes problemáticas no resueltas y en aumento.
Una de las intervenciones se realiza de manera colectiva en el lugar donde estaba la Punta de San Bartolomé, misma que es intervenida con linternas mágicas, una proyectora que retrata con elementos actuales la tecnología de los proyectores del siglo XVI, convirtiendo las obras e inclusive sus herramientas en un círculo y devenir reflexivo sobre nuestro lugar en el tiempo, la memoria, y nuestro pasado-presente-futuro.