Una plegaria en tiempo de crisis. Micromami es una vuelta a la fé en la providencia en un clima de escasez y especulación. Una materialización del imaginario místico popular Boliviano contemporáneo desde Santa Cruz.
A lo largo de la historia, diversas culturas han percibido al hexágono como un símbolo de unidad, flujo continuo e interconexión del todo. Su simetría perfecta evoca el orden cósmico y la estructura invisible que sostiene la vida. Es una forma que conecta lo espiritual con lo material, lo individual con lo colectivo.
El hexágono es una figura geométrica orgánica que se manifiesta tanto en nuestra naturaleza interna como externa. Su presencia es constante en estructuras microscópicas, en la disposición de los planetas, en los paneles de abejas, y en múltiples patrones que revelan su papel como generador de equilibrio y armonía.
Las recientes esculturas de Alejandro Ugalde constituyen una evolución de sus investigaciones previas sobre geometría y materialidad. A través de formas hexagonales —algunas espejadas, otras acolchonadas— el artista articula un lenguaje visual que transita entre lo escultórico y lo funcional. Esta exploración se manifiesta en piezas como una banca cuyo asiento adopta la figura hexagonal, integrando diseño y reflexión espiritual. En este cuerpo de obra, Ugalde entrelaza sus inquietudes personales con objetos que expanden las posibilidades formales de su práctica como diseñador, proponiendo una síntesis entre contemplación, utilidad y estructura.
Esta muestra logra construir un diálogo entre la cultura popular, las geometrías sagradas y la Virgen Maria, epítome religioso en Bolivia para articularse en una muestra cargada de reflexiones agnósticas y en abierta duda sobre la existencia humana.