En Las flores permanecen, Carolina Araníbar-Fernández presenta un conjunto de obras donde el textil, el bordado, las lentejuelas y las cuentas se convierten en materiales para pensar la memoria, el territorio y los procesos de transformación. A través del ensamblaje y la superposición de elementos, la artista construye superficies que evocan cartografías, paisajes y cuerpos marcados por el paso del tiempo.
La exposición explora las relaciones entre la materialidad y la historia, otorgando un nuevo significado a técnicas y materiales tradicionalmente vinculados al ámbito doméstico y ornamental. En estas obras, cada hilo y cada puntada revelan una trama donde convergen el trabajo manual, la experiencia y las huellas que dejan los desplazamientos, las pérdidas y las permanencias.