La muestra parte de la necesidad de observar hacia adentro. Cada obra nace desde lo íntimo y se construye a partir de capas: telas naturales, transparencias, costuras y fragmentos que funcionan como registros de algo vivido.
Pinto sobre superposiciones como una forma de pensar la memoria: lo que se guarda, lo que permanece, lo que transforma. La transparencia no es ausencia, sino una manera de mostrar sin decirlo todo.
La tela, en lugar de ocultar, revela.
Hay gestos mínimos – hilvanes, bordes, ritmos – que hablan de lo que no siempre se puede nombrar.
El cuerpo se vuelve soporte, la materia se vuelve lenguaje, y lo visible es solo una parte de lo que realmente se muestra.
Lo que se deja ver no es todo lo que hay.
Lo invisible también tiene forma.